domingo, 7 de abril de 2013

Mihály Zichy - Amor.



Mihály Von Zichy (Zala, Hungría, 1827 – San Petersburgo, Rusia, 1906) Fue un pintor húngaro reconocido durante el primer auge del Art Nouveau. A muy temprana edad ingresó a la Academia de Dibujo y Pintura de Budapest, donde fue inteligentemente dirigido por Marastoni. Antes de cumplir dieciocho años logra que Waldmüller lo admita en la escuela de pintura de Viena, ciudad donde, tras un corto lapso de aprendizaje, logra un cuadro famoso hasta nuestros días: El descendimiento de la cruz.

A los veinte años de edad ingresaba a la Escuela de Dibujo de la Gran Duquesa Helena, en San Petersburgo, vivía allí con bastante independencia y afirmaba su estilo, se dedicaba, primordialmente, al retrato, aunque su producción como dibujante lograba despertar una profunda admiración. Théophile Gautier, en su Voyage en Russie, escribió sobre Zichy en términos muy elogiosos. En 1856, el zar Alejandro II lo nombró Pintor de la Corte, gracias a lo cual se tiene pruebas de cómo Zichy manejaba el óleo en retratos quizá un tanto perfeccionistas: el neoclasicismo iba derivando su línea recta y vertical hacia las futuras fantasías de la Belle Époque.

Zichy tituló a esta serie de cuadros sencillamente “AMOR”. Más que una obra hilada, representan estudios, tentativas de plasmar el erotismo objetivamente:

Basta notar los trazos, los ambientes, los rostros, la misma disposición de las figuras, para que veamos todo un caudal de significaciones que rebasan el mero erotismo, transformándolo en un elemento plástico de validez espiritual.

Los comentarios que acompañan a los dibujos y los nombres de los otros cuadros citados fueron tomados del libro de Marco Aurelio Denegri (Lima, 1938), El Arte Erótico de Mihály Zichy (Kavia Cobaya Editores, 1999. Edición limitada y numerada de 250 ejemplares).




I. "Digitisha". (I)
Digitisha llaman a este modo copulatorio los swahilinos o shirazinos, habitantes arabizados de Zanzíbar y de ciertas regiones de la tierra firme adyacente.


II. "Digitisha". (II)
Los swahilinos consideran inaudito que una mujer no sepa ejecutar debidamente la digitisha. Y por forma debida entienden el que ella se mueva como si estuviera moliendo maíz.


III. "Digitisha". (III)
La digitisha es, pues, una molienda, y no de fácil aprendizaje, pues a las futuras molineras se les adiestra -las mujeres mayores lo hacen- durante cuarenta días.


IV. Postura dorsal.
La mujer, además de estar encima del hombre, le da la espalda; es una variante. La postura coital normal -supuestamente normal- consiste en estar cara a cara el hombre y la mujer, supina ella, es decir, echada de espaldas, y él encima. Los hawaianos, que rara vez copulan así, llamaron "misionera" a esta posición, por ver que era casi la exclusiva de los misioneros protestantes que trataban de convertirlos.


V. "More ferarum quadrupedumque". (A la manera de los cuadrúpedos)
Esta posición, censurada por Santo Tomás de Aquino, era en cambio la que recomendaba Tito Lucrecio Caro, el célebre poeta romano.
"Debe cumplirse la coyunda a la manera de los cuadrúpedos -dice Lucrecio-, porque así la posición horizontal del pecho y la elevación de los riñones facilitan la dirección de la simiente."


VI. Piernas al hombro.
Más mentada que hecha, el carácter de esta pose es... ¿cómo diríamos?... entre acrobático y estético. Y, aunque buena, basta prolongarla más de un minuto -y a veces ni eso- para que resulte cansadora, por más que la pareja sea, como en este caso, una púber livianita. Y cuanto mayor razón si la compañera tiene, no digamos gordura, porque entonces sería dificilísimo el intento, sino simples atisbos de robustez.


VII. Corva y sangría.
Otra de las posturas aéreas que ha forjado la imaginación erótica. La actitud, muy plástica pero, como la anterior, de difícil realización. Se llama Corva y sangría porque las corvas femeninas descansan sobre las sangrías masculinas. El dibujo lo muestra claramente. La corva de la mujer, es decir, la parte de la pierna, opuesta a la rodilla, por donde se dobla y encorva, está sobre la sangría del hombre, es decir, sobre la parte de la articulación del brazo opuesta al codo.


VIII. Posición lateral cara a cara.
La ventaja principal de esta posición consiste, como ya lo señalaba Theodoor Hendrik van Velde, en su comodidad; es, en efecto, generalmente hablando, cómoda, y lo sería tal vez más si no fuera por la presión que debe sufrir quien coloca la pierna debajo; en este caso, la mujer; pero las más de las veces, el hombre. Por otra parte, la libertad de movimientos es reducida.


IX. Coito en el sofá.
Una parejita adolescente copulando en el sofá. La pose es la llamada "misionera", que el gran húngaro apenas representa; una prueba más de su inconvencionalidad; lo que ahora llamaríamos actitud contracultural, un negación del statuo quo sexual, o más precisamente, de los usos pertúndicos, esto es, concernientes a la diosa Pertunda, que en la antigua Roma era la diosa del coito.


X. Coito en el sillón.
Otra parejita en el ardor de la batalla, en la justa del amor, en el torneo erótico de siempre, y posiblemente en la tarde, sí, en la tarde, a eso de las cinco, a las cinco de la tarde, a las cinco en punto de la tarde, según dijo, y repetidamente, aunque por cierto a diferente propósito, Federico García Lorca.


XI. Desvirgamiento.
Así, valiéndose de esta pose, desvirga el hombre a la hembra intacta, o para manifestarlo con verbo quevedesco, la desdoncella. Obsérvese la expresión del varón, medio contemplativa, medio tierna, y la mueca de dolor que hace ella al perder su virginidad.


XII. Amor en el bosque.
Apréciese en el trámite de esta conjunción sexual un cierto dinamismo sugerentemente violento; el paraguas en el suelo y también la canasta, junto al paraguas; la actitud de ella, de complacida defensa, pero no de rechazo. A él, semidesvestido, nos lo imaginamos bastante apurado, movido por el apremio de la pasión.


XIII. Muestra de posturalidad coital diversiforme.
"Para que lo humano se enriquezca, se consolide y se perfeccione -decía Humboldt-, es necesario 'variedad de situaciones'." Parafraseando esto, podríamos decir tranquilamente este otro:
"Para que el coito se enriquezca, se consolide y se perfeccione, es necesario 'variedad de posiciones'."
Verbigracia, la que aquí veis, que no es de las sólitas, pero sí de las interesantes, y que por eso mismo, ocasionalmente, conviene realizar.


XIV. Cunilinctuando a la modelo.
Dícese impropiamente "cunnilingus" y "cunilingüis". Lo propio es cunilincto. La palabra cunilincto procede del latín cunnilinctus, voz compuesta de cunnus, vulva, y linctus, lamimiento, lamida (de língere, lamer, chupar, tocar con la punta de la lengua). El cunilincto es el lamimiento, chupamiento y besamiento de los genitales femeninos; tres acciones cunilinctuales precipuas, pero no las únicas; Legman menciona diez. (Cf. G. Legman, Ora-Genitalism. Nueva York, Causeway Books, 1969, 38.)


XV. Bucoseando.
Se podría decir -permítaseme el neologismo- que cunilinctuar es bucosear la vulva; el cunilincto es el bucoseo vulvar. En inglés se dice to mouth. Ford y Beach indican que el handling, o manoseo, de los genitales de la pareja, y el mouthing, o bucoseo, son tramites estimulatorios difundidísimos, así en la nuestra como en otras especies. Véase al respecto el tercer capítulo de Patterns of Sexual Behavior.


XVI. Cunilincto.
El cunilintuante, como veis, es senescente.


XVII. Exploración sápida y gozosa.
Obsérvese que en esta representación el acceso del hombre a la vulva de la mujer es por detrás. Ya lo había dicho Legman, el principal erudito en cuestiones bucogenitales: así es más fácil minetear, y más cómodo también.


XVIII. El jovencito explorador.
La designación popular del cunilincto es el galicismo mineta, que tiene dos ventajas en relación con el término culto y técnico, a saber: es voz difundida y popular, y además fácilente pronunciable.


XIX. Sabroseando el lugar por donde vinimos.
Adviértase el deserguimiento vergal del cunilinctuante, y sépase, de paso, que el verbo sabrosear lo inventó don Bartolomé José Gallardo (1776-1852) y que Rafael María Baralt prohijó la feliz ocurrencia, pero la docta Corporación matritense aún no admite en su Diccionario el verbo de que se trata, a pesar de ser, como es, perfectamente admisible.


XX. Sabrosura.
Dulzura, fruición y deleite, eso es sabrosura. Y naturalmente la hay, y mucha, cuando se hace como se debe la mineta. Este vocablo, como ya dije, es designación popular del cunilincto, procede del francés minette. El verbo correspondiente es minetear. Delvu, seguramente por moción moralínica, exclama: "Un métier de chien!" (¡Un oficio de perro!) (Alfred Delvau, Dictionnaire Erotique Moderne. Ginebra, Slatkine Reprints, 1968, s.v. "Gamahucher une femme".)
En la Salsa Roja, de Leonidas Yerovi (1881-1917), Botelino le dice a Ninette: "Si en vez de llamarse usted Ninette se llamara usted Ninetta..." "¿Qué iba a pasar?", pregunta Ninette. "Que con solo cambiarle una letra -contesta Botelino- iba a tener su nombre en la punta de la lengua..." (Leonidas Yerovi, Poesía y Teatro. Selección y prólogo de Augusto Tamayo Vargas. Lima, Editorial Universo, 1969, 229.)


XXI. Felación.
Felación, del latín fellatio, y este de fellare, chupar; esto es, chupar el pene, besarlo, lamerlo, etcétera; en fin y en suma, bucosearlo.


XXII. La tía y el sobrino: todo queda en familia.
Marcial distinguía -y Legman ha insistido en el distingo- entre felación e irrumación (del latín irrumatio, y este de irrumere, dar el pecho, dar de mamar).
En la felación hay un agente oral, sea hombre, sea mujer; pero en la irrumación el agente es genital; en la acción irrumativa se introduce el miembro en la boca de la pareja recipiente, que puede ser de cualquiera de los dos sexos. Ella deja hacer y el agente hace y perhace, verdaderamente pertundea, y así, hasta el orgasmo. Hay, pues, admisión bocuvergal en la irrumación, pero no acción sobre lo admitido, como sí en la felación.
Lo que hace aquí la tía con el sobrino es un claro ejemplo de felación.


XXIII. Libación con toda el alma.
En latín se llama fellatrix a la que succiona o chupa. La que estáis viendo es una fellatrix, o para hablar en castellano, felatriz. Está embarazada, es una panzoncita gestante a quien por otra parte el muchacho paciente de la felación la está excitando con los pies.



XXIV. Prefelación.
Ella coge con la izquierda el arma ventris, como decían los latinos del miembro, y con la derecha parece estar sopesando los testes. Toca, palpa, toquetea, acaricia, soba y manosea; y al cabo de lo cual, a no dudarlo, realizará la felación. Véase, además, como aprisiona ella entre sus piernas, excitándose, el pie derecho del varón.


XXV. El beso.
"Al corazón la aprieta, el juicio pierde, / la besa hambriento y con furor la muerde." (Espronceda)
"¡Sonoro y gracioso beso! Divino y único manjar. / voluptuosidad completa, embriaguez inenarrable, / ¡salud! El hombre, volcando sobre tu copa adorable, / se embriaga de una dicha que no puede apurar." (Verlaine)


XXVI. Fascinación tetal.
Según José Ortega y Gasset, cuando uno mira a una mujer, "la mirada se fija primero en el rostro entero, en el conjunto, y parece tomar una orientación; luego elige una facción, la frente acaso y se desliza por ella".
El psiquiatra inglés Clifford Allen opina como Ortega y Gasset, pero observa además que después de fijar la vista en el rostro femenino, el hombre la fija inmediatamente en los pechos, como si en ello obedeciera a un reflejo automático. Emil Ludwig creía lo mismo. No hay nada, decía, que logre encadenar más fuertemente la fantasía del hombre ni turbarle tanto, como los pechos de la mujer. Nos encanta, en efecto, la tetamenta, y digámoslo así, con un neologismo expresivo y gracioso de Gabriel García Márquez.
Por eso -y esto lo cuenta Alberto Moncada en su libro Los Usos de la Sexualidad en la España Actual- cuando le preguntaron a un pediatra cuál era su opinión sobre la lactancia natural y la artificial, manifestó que le parecía tan obvia la respuesta, que no obstante haber cumplido los cincuenta años de su edad, él aún no se había destetado.



XXVII. ¡Ven, muchacho!.
Antes de los estudios que nos familiarizaron con las sexualidades infantil, pubescente y adolescente, Zichy nos las mostró en sus incomparables dibujos. Aquí vemos a la vendedora de manzanas en pleno apretujamiento libidinoso con un muchachito.


XXVIII. Primeras impresiones.
La madre palpa, delicadamente, la genitalidad de su pequeño. De esta manera quería significar Zichy la presencia de una ausencia supuesta: la de lo sexual en el niño. Estas primeras impresiones son, pues, las primeras impresiones sexuales de la niñez, o mejor dicho, las primeras inducidas por otro, o sea, heterogeneradas; porque realmente las primeras, las primigenias, son autogeneradas; específicamente, autoeróticas, a saber: el balanceo, la masturbación, el juego genital.


XXIX. Sexualidad tierna y complacida.
Asimiento del penecillo, juego con él, masturbación, goce.
Se ha demostrado científicamente que la conducta masturbatoria infantil sólo se presenta si el niño tiene buena relación emocional con su madre. Cuando la relación madre-hijo es inadecuada, el hijo no se masturba. La significación de esto es clarísima: si desde muy pequeños no somos autoeróticos y no nos masturbamos, entonces, sencillamente carecemos de sanidad.


XXX. La felicidad está en tus manos.
Los jovenzuelos juegan y se divierten gozosamente. Y uno piensa, al verlos, cómo pudo haber sido posible -cómo lo es, todavía, desgraciadamente- que a la niña Masturbación, según decía Tenenbaum, la haya hecho sufrir tanto su madrastra Tabú.


XXXI. Masturbándose en el baño.
De la masturbación se ha dicho, entre otros tantísimos disparates, que es una "ofensa a la castidad". Eso dice el Catecismo de la Iglesia Católica. Que diga lo que quiera, pero los ofensores declaran, enfáticamente, y todos a una, que seguirán ofendiendo a la castidad.


XXXII. La repetición de la lección.
Dícese "masturbación mutua" de la manipulación recíproca, por mano ajena. Grave error, porque la masturbación nunca puede ser mutua.
La masturbación excitatoria directa de los genitales de otra persona es una modalidad coital. Técnicamente considerada, estrictamente considerada, una manipulación de esta clase no es un acto masturbatorio, sino un coito manual.



XXXIII. Medida de precaución.
Éste es el primero de dos dibujos con el mismo título. Para prevenir la invasión vergal, la previsora impide con la mano izquierda el avance priápico.


XXXIV. Medida de precaución.
He aquí un coito manual, no un acto masturbatorio, porque el requisito fundamental y básico para que esto último ocurra es la inintervención de otra persona en el proceso. La masturbación es una práctica solitaria, autoestimulatoria. Cuando a uno le manipulan los genitales, no puede decirse que lo están masturbando, porque esa manipulación ajena no es, evidentemente, auto-estimulatoria, sino hetero-estimulatoria. (Recordad que auto- es la forma prefija del griego autós, que significa mismo, propio, o por uno mismo; y hetero- es la forma prefija del griego héteros, que significa otro, diferente.) Además, en el Diccionario no consta el verbo masturbar, sino el pronominal masturbarse.


XXXV. La anciana y el pintor.
Ella, gozosa; él, sonriente. Reconocimiento notable y vívida representación de la sexualidad geróntica, la de los seres humanos senescentes, viejos y ancianos. Qué reconfortante es comprobar que un artista de la talla de Zichy haya sido consciente, no sólo de la existencia sino de la legitimidad indiscutible del placer sexual en la vejez.


XXXVI. La familia nuclear.
El padre, la madre y el niño. La mujer es hontanar, es doble fuente. Como madre, da la vida, y como amante, el placer. Mientras nutre al vástago, admite genitalmente a su compañero para la dicha recíproca.
Lo cual como especulación, está muy bien o puede estarlo; pero la realidad es distinta.
Salvo los mochicas y Zichy, nadie que yo sepa, ha representado la familia nuclear. Creo que ello se debe a que la maternidad no se aviene con la voluptuosidad; su juntamiento, en el mejor de los casos, no resulta muy erótico que digamos, y en el peor de los casos, es completamente antierótico. La criatura lactante estorba y por consiguiente sobra. Desconcentra con su presencia la concentración libidinosa de la cópula parental.



XXXVII. Media hora antes del parto.
Estupenda muestra de destabuización. ¡Imagínese! Si ahora todavía se cree en la inconveniencia de cohabitar con una mujer embarazada -sobre todo si tiene varios meses de embarazo-, ¡qué no se pensaría antes!; y, sin embargo, ya veis, Zichy nos muestra el coito, no con una gestante que tenga seis o siete meses de gestación; no, nos lo muestra con una mujer que está a punto de parir; treinta minutos antes de que lo haga: demi-heure avant l'accouchement, media hora antes del parto.


XXXVIII. Juego de manos.
"Aparece [el pene] situado inmediatamente por encima de las bolsas y delante de la ínfisis púbica, a la que está fuertemente sujeto a dos ligamentos.
"En estado de reposo y flacidez, el pene es órgano blando, verticalmente descendente y de poco lucimiento, que forma con la porción perineal un ángulo agudo; en erección, por el contrario, es órgano gallardo y de dura y turgente consistencia, noble estampa y generoso trapío, que crece y engruesa con muy benéficos arrestos; en esta posición describe una larga y armoniosa curva cuya concavidad, poco acentuada, mira orgullosamente hacia arriba y atrás." (Camilo José Cela).


XXXIX. El viejo sátiro.
El viejo preceptor eclesiástico, maleador y perdido, con los pantalones semibajos, manosea con la diestra a su asustada víctima.


XL. Después.
Después del goce, la higiene. Deseo, satisfacción, sosiego, asepsia. Y luego, el eterno retorno: el ardor otra vez, el placer nuevamente.

Rahsaan Roland Kirk - Live in Bologna, 1973.

viernes, 5 de abril de 2013

Manuel Machado - Yo, poeta decadente.



Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente…,
y la noche de Madrid,
y los rincones impuros,
y los vicios más oscuros
de estos bisnietos del Cid:
de tanta canallería
harto estar un poco debo;
ya estoy malo, y ya no bebo
lo que han dicho que bebía.

Porque ya
una cosa es la poesía
y otra cosa lo que está
grabado en el alma mía…

Grabado, lugar común.
Alma, palabra gastada.
Mía… No sabemos nada.
Todo es conforme y según.

jueves, 4 de abril de 2013

Arkadiy Kutílov - Vida mía...




Mis dibujos y mis poemas son una profanación franca del arte.

A. Kutílov


Vida mía, poesía amiga...
Me ahogaba en los poemas, me congelaba, ardía...
La nevasca no me picoteó los ojos
y caminé con ellas largas distancias.

Dirán: es una pose. Sí, probablemente sea eso...
La vida está hecha de poses y de otras migajas.
Que se pudra la rosa aplastada
¡de sus restos brotará un cardo!

No esperaría a la eternidad ni un minuto,
valoro más los dedos sobre las cuerdas,
para que las prostitutas alegres
se alboroten y hablen de mí.

Andréi Voznesensky - !Silencio!.



Quiero silencio, silencio...
¿Acaso mis nervios se quemaron?
Silencio...
                 para que la sombra del pino,
fría, como una travesura, cosquilleando
se deslice
por toda la espalda hasta el meñique del pie.
Silencio...

Los sonidos están desconectados.
¿Cómo llamar tus cejas cuando la marea baja?
La comprensión
        silenciosa
del silencio.

El sonido se retrasa después de luz.
Abrimos la boca demasiado.
El presente es innombrable.
Hay que vivir en sensaciones, en colores.

La piel también es una persona,
tiene impresiones, voces.
Para ella un roce musical
es como el canto del ruiseñor para la oreja.

Cómo pueden vivir así, charlatanes,
¿El té, otra vez a las apuradas?
¿Acaso no gritaron lo suficiente?
Silencio...

Estamos inmersos en lo otro...
En el curso de una naturaleza misteriosa,
por el olor acre del humo
sabemos que regresan los pastores.

Significa que cae la tarde. La comida espera.
Ellos fuman, callados como las sombras,
y a los perros, como a los encendedores,
les brillan las lenguas silenciosas.

Stella Díaz Varín - Sinfonía del hombre fósil.



I

Desde un mundo de carbón vegetal, me levanto,
como empujada ola, compañero.
Me vibran las acústicas marinas
y enhebro el silencio de la greda,
y escupo a la muerte por encima del hombro.

Pero nada es igual dentro del agua
sino el agua y el pez dentro del agua.

Si a cada día, si a cada espacio vengo,
por la noche mis manos enloquecen,
y el vértigo fustiga la horadada simiente.
No sólo el ritmo es propensión al canto,
pues entonces la muerte
no podría tener un significado de vocales.

El paso se acostumbra al silencio
como el agua a los muelles,
y voy cantando risas a olvidadas aceras
con detalles ambicionados por la nieve.
¿A qué viene entonces el deseo de sentirse viva?
-Así es una niña azul en su traje de verano-.
Yo tengo una cabellera de yodo
y en cada ojo un barco con forma de mirada,
y asida a un mástil sin cuidado fumo
mi cachimba de hierbas suburbanas,
y en un sonoro vientre mi corazón apoyo
y a oscuro corazón mi corazón allego.

Soledad, me acostumbro a diversas costumbres.
Eternamente verde, muerta en el alga verde,
y el sudor de los vinos agotados, me ciñe
y abandono deseos vertebrales.

En corporales nieblas,
me desvisto de sal y resinas oscuras
y asisto al panorama de besos y crujidos
y a latitudes verdes me incorporo.

Amigo, ya lo sé.
Dejaré al tiempo saber su estación olorosa.
El habitante de mi sangre no está conmigo ahora.

Iba con su hombro izquierdo en dirección al norte
y la piel erizada y oculta prometida a la pampa roja.
Ay astro mal herido por el día,
desde tu corazón te he suicidado
ayudada por tu propia luz.
El habitante de los cristales no está conmigo ahora.
A qué venir entonces a medir el espacio con el hueco de los ojos.
El habitante de mi sangre no está conmigo ahora.

Desde donde la luz inicia la distancia,
desde los puros astros montañeses,
oigo tu voz de aletargado vino,
tu esencial continencia de agua dura.
Y no soy yo en el fuego devorando crisoles
y no estoy en la fécula de sabor prohibido
ni en la silenciosa multitud.

Y así, entre advenedizos y distantes,
desastillando la mano del leñador junto a su único árbol derribado.
El habitante de mi sangre no está conmigo ahora.

Su misteriosa voz de océano,
su labranza de anillos,
su escondida raíz,
su pétrea contextura,
su esmerilada boca de diamante
agoniza en la tierra su secreto;
en ahogados espasmos de vertientes inéditas
-claras constelaciones subterráneas-
siderales ramajes suspendidos en el viento del sur.

Ay compañero;
tu rasgada piel de animal quebradizo,
ay, hombre, muriendo e inconcluso,
hombre de intentos pétreos,
de prohibidas féculas candeales.
¿De qué espiral renacerá tu canto,
de qué aullido infantil se hará tu corazón?

Qué importa tu experiencia de abdomen
envejecido y virginal,
qué tus huesos florecidos,
qué tu angustia de cineraria seminal.

Yo me levanto
sobre tu semblante de alga seca
y avizoro olas escasas de pelaje marino,
y a verticales sombras verticales me uno
como a su sombra, un ahorcado suspendido de noche.

Lord Byron - Cuando nos separamos...


Cuando nos separamos
en silencio y con lágrimas,
con el corazón medio roto,
para apartarnos por años,
tu mejilla se tornó pálida y fría
y tu beso aún más frío...
Aquella hora predijo
en verdad todo este dolor.
El rocío de la mañana
resbaló frío por mi frente
y fue como un anuncio
de lo que ahora siento.

Tus juramentos se han roto
y tu fama ya es muy frágil;
cuando escucho tu nombre
comparto su vergüenza.
Cuando te nombran delante de mí,
un toque lúgubre llega a mi oído
y un estremecimiento me sacude.
¿Por qué te quise tanto?
Aquellos que te conocen bien
no saben que te conocí:
Por mucho, mucho tiempo
habré de arrepentirme de ti
tan hondamente,
que no puedo expresarlo.

En secreto nos encontramos,
y en silencio me lamento
de que tu corazón pueda olvidar
y tu espíritu engañarme.
Si llegara a encontrarte
tras largos años,
¿cómo habría de saludarte?
¡Con silencio y con lágrimas!

The Backwater Gospel.

Johann Theodor de Bry - Neiw Kunstliches Alphabet. (1595)


En el Neiw Kunstliches Alphabet hay veinticuatro grabados de letras decoradas. La mayoría de ellos se refieren a personajes bíblicos: la 'A', por ejemplo, es para Adán, mientras tanto la 'C' es para Caín, la 'B' se hace (presumiblemente por el bien de la pulcritud narrativa), para representar a Abel. La 'H' es personificada por Holofernes, cuyo consejo de guerra codicioso y su lujuriosa naturaleza es sugerida por la armadura y las armas. El grabado 'X', representa a Cristo (Xhristu), mientras que la ' Y 'es uno de los pocas letras en la serie que no representa a una persona específica, sino que es más emblemático, en este caso aparentemente retrata una bifurcación de caminos entre la virtud y el vicio. Al igual que con las otras letras, la mayor parte de las letras están adornadas con elementos decorativos y simbólicos en forma de pájaros y animales, frutas y flores, armas y armaduras, instrumentos musicales, y los omnipresente querubines.


Fuente: www.odisea2008.com

miércoles, 3 de abril de 2013

Ácratas.


Ácratas narra la vida de Miguel Arcángel Roscigno, figura legendaria del anarquismo de acción, considerado como el "as" de los expropiadores que actuaron en el Río de la Plata en los años '20 y '30. El documental reconstruye tres acontecimientos decisivos en la acción de los expropiadores: el sangriento asalto al Cambio Messina, realizado por anarquistas catalanes y argentinos en Montevideo (1928); la fuga de la cárcel de Punta Carretas por un túnel excavado desde la Carbonería El Buen Trato (1931) y el asesinato de Luis Pardeiro, un comisario torturador (1932).

La obra presenta el testimonio de testigos directos de los hechos y la voz de historiadores, entre los que se destacan Luce Fabbri, Osvaldo Bayer y Abel Paz, biógrafo de Buenventura Durruti. También tiene un importante material de archivo fílmico y fotográfico, producto de una amplia investigación realizada en Ushuaia, Buenos Aires, Montevideo y Barcelona.

martes, 2 de abril de 2013

Horace Silver - Blowin' The Blues Away.

Julio Ruelas. (1870-1907)



Ruelas fue un paradigmático artista del simbolismo mexicano que estudió en la Academia de Danzig, Alemania. Ruelas, que era un taciturno, de temperamento bohemio, fue un excelente dibujante y admirado por poetas y pensadores. Regresó a la ciudad de México en 1895, pero pasó los tres últimos años de su vida en Francia, viviendo de una modesta beca del gobierno en París, donde murió de tuberculosis. Fue allí, trabajando en el estudio de Marie Cazin, que creó sus nueve grabados; aunque pocos en número, fueron magistrales en calidad. Ruelas fue el principal ilustrador de la Revista Moderna, la revista que disfrutó de gran estima en los países de habla hispana. De cierta forma, esta publicación puede ser comparada con el "Yellow Book", publicado con excelentes traducciones en español de Novalis, Edgar Allan Poe y Charles Baudelaire, la poesía de Rubén Darío, ensayos de arquitectura, etc. La Revista Moderna fue similar a otras publicaciones europeas del mismo estilo, aun en términos de su diseño gráfico, que no pretendía tener una distribución masiva ya que era una publicación para artistas e intelectuales. Hubo una muy aguda controversia entre el Dr. Atl y los amigos de Ruelas, porque éste era un pintor de cadáveres, sátiros colgados, fantasías de amantes suicidas mientras Atl hacía uso de la paleta de los impresionistas y de otras características audaces de los miembros de la Escuela de París.

(Texto extraído de: www.museoblaisten.com)











Leopoldo María Panero - El Loco.



He vivido entre los arrabales, pareciendo
un mono, he vivido en la alcantarilla
transportando las heces,
he vivido dos años en el Pueblo de las Moscas
y aprendido a nutrirme de lo que suelto.
Fui una culebra deslizándose
por la ruina del hombre, gritando
aforismos en pie sobre los muertos,
atravesando mares de carne desconocida
con mis logaritmos.
Y sólo pude pensar que de niño me secuestraron para una alucinante batalla
y que mis padres me sedujeron para
ejecutar el sacrilegio, entre ancianos y muertos.
He enseñado a moverse a las larvas
sobre los cuerpos, y a las mujeres a oír
cómo cantan los árboles al crepúsculo, y lloran.
Y los hombres manchaban mi cara con cieno, al hablar,
y decían con los ojos «fuera de la vida», o bien «no hay nada que pueda
ser menos todavía que tu alma», o bien «cómo te llamas»
y «qué oscuro es tu nombre».
He vivido los blancos de la vida,
sus equivocaciones, sus olvidos, su
torpeza incesante y recuerdo su
misterio brutal, y el tentáculo
suyo acariciarme el vientre y las nalgas y los pies
frenéticos de huida.
He vivido su tentación, y he vivido el pecado
del que nadie cabe nunca nos absuelva.